Una relación delicada

Una relación delicada

Este texto está dirigido a ellos.

Este trabajo es una mezcla entre tomar en serio una relación de trabajo y un trato mínimamente personal. Se debe hablar con educación, respeto y con las cosas claras, igual que si quieres contratar otro tipo de servicios, comprar algo, o lo que sea. Pero se trata de un servicio personal, íntimo, así que hay preguntas/comentarios antes, durante y después del encuentro que pueden resultar incómodos o ser incluso maleducados.

Si eres un cliente o estás pensando en estar con una chica de compañía aquí tienes algunas ideas de qué NO decir a una escort (antes de nada ten en cuenta que cada persona, por ambos lados, es diferente, pero hay que tener tacto igual):

Si vas a enviar un correo, sobre todo si es el primero, saluda, sé educado y conciso. No sueltes de primeras “estoy en tal sitio, ¿estás disponible?” o cosas peores.

La chica, como en todos los servicios y productos, es quien dicta el precio, no tú. Ni una vez mencionados e intentas regatear, ni antes (“quiero esto y ofrezco x €” o, peor aun, “¿podrías hacer lo mismo por menos / x dinero?” No, ni queremos ni podemos). No es una subasta. Y, por cierto, por si no lo has pensado, si le pides a alguien que haga algo (¡o incluso más!) por menos, si acepta muy probablemente el servicio será peor de lo que suele ofrecer. Y no hace falta ser un lumbreras para ver por qué. Si solo puedes permitirte x dinero busca a alguien que anuncie o diga de primeras que pide esa cantidad o menos. Y precisamente por ser un servicio íntimo no nos sirven comentarios del estilo “es que otras lo hacen por menos”. Nosotras ponemos el precio y las condiciones convenientes. Si no los aceptas no supones una pérdida teniendo en cuenta que no nos apetece estar con alguien que es capaz de ignorar nuestras condiciones e incluso exigir algo. Personalmente no me vale “cualquiera”, mis condiciones tienen razón de ser.

En este tipo de encuentros es normal sentirse nervioso, sea con el primer contacto, al estar hablando los detalles de la cita, o ya estando en ella. Nosotras hacemos lo posible para que te sientas cómodo, pero no tenemos por qué sufrir ciertas preguntas o ciertos comentarios que son incómodos , a veces sin que os deis cuenta y otras siendo muy conscientes de ello. Por ejemplo, preguntas o comentarios que fastidian a muuuuuchas chicas y que no son de vuestra incumbencia, pero arruinan el momento:

¿Cuánto hace que haces esto? Creo que me lo han preguntado en casi cada cita que he tenido, y de verdad que no lo entiendo. Soy consciente de que es un trabajo “peculiar” y cada uno tendrá sus motivos por querer saberlo, pero no es de vuestra incumbencia. La respuesta en realidad es sencilla pero cada posible respuesta evoca muchos detalles o futuras preguntas, y es realmente incómodo. Preguntas del estilo y que producen el mismo efecto: ¿Por qué haces esto? (¿De verdad quieres una respuesta a por qué estoy contigo en este momento? No, yo creo que no), ¿Cada cuánto lo haces?, Ganas mucho dinero, ¿no?

Y lo entiendo menos cuando me preguntan estas cosas al inicio de la cita. Ni que fuera una buena manera de romper el hielo.

¿Tienes novio? Es de esas preguntas que, digamos lo que digamos, no nos libramos de lo que sigue. Si decimos que sí vienen los “¿y sabe que haces esto? ¿cómo lo manejas?”, si digo que no vienen los “¿por qué no, con lo guapa que eres? / Entonces podemos conocernos” y variantes. Además se supone que estamos dentro de tu fantasía, así que la realidad debería estar fuera de nuestra perspectiva.

También me han dicho algunos comentarios desafortunados, algunos con malicia y otros no, sea porque se creían graciosos o porque no pensaban que esa realidad / no realidad fuera incómoda. Por ejemplo, hace poco quedé con un cliente por primera vez y me preguntó si tenía muchas citas, le dije que no, que solo a veces, y me soltó “claro, cuando necesitas dinero”. Fue algo impactante. Puede ser cierto o no, pero en ningún caso es apropiado decirle eso a alguien. Primero porque no sabía si era mi caso o no (quizá asumía que solo podemos hacerlo por eso), segundo porque suena al típico cliente que cree que te está haciendo un favor. Y tercero, simplemente no le dices eso a alguien, ya por pura educación, y menos si le acabas de conocer.

Por ahora cierro esta primera parte de “Cosas que no hay que decirle a una escort”, habrán más entregas porque la lista es larga jajaja

Con esta entrada no pretendo insinuar que todos los clientes son unos inútiles, con cero habilidades sociales y que hay que aguantaros y que os den una palmadita en la espalda cuando hacéis algo bien. Tampoco significa que no me guste este trabajo, me aporta muchas cosas y principalmente tengo dos objetivos: hacer que la otra persona se sienta cómoda y que yo lo esté (tanto porque se cumplen mis condiciones como el hecho de que si se cumplen estaré relajada y totalmente para él), dos cosas fundamentales para que el encuentro sea como tiene que ser: perfecto.

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