Maduros y fantasías

Maduros y fantasías

Es posible que vaya a empezar con mal pie ya que podría sonar soberbio, pero siempre me han considerado una persona “madura para mi edad”, y eso me lo han dicho desde que tenía 15 años. Quizás es una de las razones por las que siempre me he fijado en personas mayores que yo (porque suelen ser más maduras mentalmente pero seguramente sabéis que eso no siempre es cierto). A pesar de eso creo que no tenía una especial fijación por personas de 45+, por poner una edad. Y eso era así hasta que le conocí. Bueno, “conocí”… Era mi profesor. Ay, todos los alumnos hemos tenido un/a profesor/a como amor platónico. Era un hombre que rondaba los 50, pelo gris, de aspecto común o incluso algo atractivo dependiendo de para quién, pero a muchos les encantaba por su humor, sus comentarios irónicos y su sabiduría en su campo. Confieso que me obsesioné con él. A partir de entonces no puedo evitar fijarme en los hombres maduros de pelo gris y mínimamente apuestos. Desde luego es algo que me ha hecho tener todavía más interés en mi trabajo 😉

Desde que empecé a tener citas tengo la eterna fantasía de que contacte conmigo y concierte una cita, que me diga que me desea y que vivamos una locura mágica y apasionada de unas horas. Sueño con acercarle a mí suavemente, decirle que se deje llevar, ir tentándole, besar esos labios y dejar la imaginación fluir en esa habitación. No sería algo directo y mal hecho, sino algo dulce y con un ambiente perfecto.

La realidad, sin embargo, no se presta a que se cumpla mi fantasía. Muchas veces me pregunto si ha tenido citas con escorts. Quizás algún día una puerta de hotel se abra y le vea a él…

¡Pero no sufras! Afortunadamente no es el único hombre maduro que me gusta o que me puede gustar. De ser así sería una lástima por todos esos hombres encantadores que están dentro de esa franja de edad y que son unos auténticos caballeros. ¡Seguro que tú eres uno de ellos! Si lo eres, ¡corre a escribirme! 🙂

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