Lo inteligente es sexy

Lo inteligente es sexy

A todos nos gustaría ser como Sherlock Holmes: echar un vistazo a un sitio o a una persona y saber de inmediato cosas básicas (y no tan básicas) sobre ello. De un sitio sabríamos qué ha pasado, qué no ha pasado, cuándo, quiénes, cómo y por qué (las 5 preguntas del periodismo, aunque en este caso sean 6). De una persona sabríamos su ocupación, edad, pensamientos, hábitos, estilo de vida, etc. Hay cosas que nos resultarían útiles y otras que no, pero valdría la pena solo para saber si nos miente, si está soltero/a, si tiene algo que nos interese… Sería maravilloso poder saber todo eso en menos de un minuto (o varios en casos complicados). Está claro que es un talento increíble, poderoso y extremadamente útil, y también casi imposible de tener. He pensado sobre ello y he llegado a la conclusión de que se puede conseguir (muy probablemente solo hasta cierto punto, no como Mr Holmes) con una agilidad mental (sea innata y/o adquirida), ciertos conocimientos sobre el comportamiento humano (como la PNL) y factores/hechos mínimamente relevantes de ciencia o naturaleza y, con todo ello, mucha “práctica” durante varios años.

Los detectives en la vida real son bastante diferentes a lo que vemos en series o películas (y, por ende, más aburridos).Lo que sí es cierto es que pueden llegar hasta cierto nivel de investigación avanzada a través de lo que he mencionado antes, más buscar y relacionar datos mediante recursos. No conozco ninguno pero sí he leído comentarios de detectives reales sobre algunos asuntos, especialmente lo que más suele interesar (por ejemplo, qué tipo de información se puede obtener de alguien y cómo, formas legales, etc).

Desde siempre me ha gustado observar, analizar mi entorno o situaciones concretas. Por eso he leído novelas policíacas y he visto series del mismo estilo, y algunas de ellas son de mis favoritas (por ejemplo, Mentes Criminales, El Mentalista y Sherlock). En todas ellas siempre se destaca un personaje (suele ser el protagonista) que es capaz de recordar casi cualquier cosa que haya leído en su vida o de llegar a una conclusión bastante cercana a la realidad con unas pocas observaciones. Para mí, lo mejor de toda observación perspicaz de ese tipo de “genios” es cuando la exponen y, si se trata de algo sencillo, pensar “Anda, si era super fácil”. Pero hasta ese momento no lo era tanto.

Hablando de Sherlock, hace poco he terminado de ver la serie por tercera vez (la serie con ese nombre, que es la versión inglesa; es muy buena, la recomiendo) y voy por la segunda novela de la saga del fantástico Arthur Conan Doyle.

Esa atracción tan grande hacia la inteligencia, la perspicacia, la atención al detalle… es algo muy común y, lamentablemente, pocas personas tienen realmente esa capacidad de dejarnos con la boca abierta tras hacer unas deducciones o exponer sus conocimientos sobre algo, sobre todo si es extraordinario. Y, además, hay menos todavía con la apariencia/atributos encantadores de un Simon Baker, Benedict Cumberbatch o Robert Downey Jr.

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